Con la conquista española se alteraron todas las costumbres de los Andes, especialmente sus elementos visibles. Las nuevas autoridades impusieron sus normas y desterraron de las vestimentas los símbolos que recordaran la autoridad del pueblos vencido. Es así que desaparece el tradicional unku, una de las piezas fundamentales de la indumentaria masculina de la aristocracia inca, que consistía en una camisa sin cuello muy amplia y que llegaba hasta la rodilla, adornada de figuras solares y elementos geométricos y simbólico, tejido por diestras manos de las mamaconas o de los cumbicamayoc. Después de la ejecución de Túpac Amaru I, el último Inca de Vilcabamba, en 1572, el virrey Francisco de Toledo obligó a los hombres a usar trajes españoles y las mujeres a variar el tradicional anacu. Es por este motivo que, paradójicamente, Túpac Amaru II, el líder de la rebelión indígena más importante de la historia del Perú, vestía en 1780 pantalones y sombrero negro a la usanza ibérica.
De un Túpac Amaru a otro, el hombre sencillo no dejo de usar el unku popular, es decir, la misma camisa pero en tejido más burdo y la mujer, el sencillo y negro anacu.Es sólo después de la rebelión de Túpac Amaru II que las autoridades españolas prohibieron estos trajes en todo el territorio de virreinato y entre todas las clases sociales. Sin embargo, los indios siguieron usando sus antiguos trajes como una forma de resistencia denominada por algunos como "las tretas del débil": debajo de las usuales prendas españolas las mujeres siguieron llevando el anacu o lo fueron transformando, sabia y dulcemente, en distinto trajes que aún se lleva hasta hoy y siendo asi el comienzo de los trajes tipicos en el PERU.
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